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Deja de comprar tonterías que no necesitas


Voy a hablarte de una película que nos recuerda la importancia de dejar de comprar tonterías que no necesitamos. ¿Puedes adivinar el nombre de la película? Esta película revela una trampa que te puede estar haciendo prisionero. Esa trampa impide que alcances una verdadera independencia financiera. Es una trampa que te deja inseguro en momentos de crisis. Una trampa que te hace esclavo de trabajos mediocres, jefes abusivos y una vida de infelicidad. La trampa consiste en que aumentas tus gastos y tu patrón de vida a medida que vas progresando en tu carrera profesional y ganando más.

Desgraciadamente, este es un comportamiento que todos tenemos siempre que ganamos más dinero. Pero hay una forma fácil de salir de esta trampa. La salida te libera del sufrimiento de tener que vivir de salario en salario, te libera de trabajar solo para pagar las cuentas y te da seguridad para asumir el mando de tu vida financiera.


Lo que vas a conocer ahora forma parte de un movimiento que ha ganado popularidad alrededor del mundo. Este movimiento es conocido como FIRE: Financial Independence, Retire Early (independencia financiera, jubilación temprana).

Y la idea central de este movimiento es aprender a vivir por debajo de tus posibilidades. Vivir por debajo de tus posibilidades te libera de trabajar por obligación y te pone en el camino de la independencia financiera.


Cuando terminamos la universidad y empezamos nuestra vida laboral, nuestro estilo de vida suele ser muy sencillo. Usamos el transporte público, comemos en restaurantes más baratos y conseguimos comprar solo lo esencial. Entonces progresamos en nuestra carrera profesional.

Recibimos un aumento de sueldo o conseguimos un nuevo empleo. Y vamos ajustando nuestro patrón de vida a la evolución de nuestra renta. Cuando pasa esto, acabamos presos en la trampa de nunca tener dinero de sobra. El que, cuando era recién graduado, gastaba el noventa y nueve por ciento de sus ingresos en el autobús, la comida y el alquiler de un pequeño piso, ahora que es director de una gran empresa, gasta el noventa y nueve por ciento de sus ingresos en coches de lujo, restaurantes caros y una hipoteca a treinta años en una casa grande y cara.


Muchas personas encuentran esto natural.

Al fin y al cabo, trabajamos para mejorar nuestro patrón de vida, ¿no? El problema es que, si siempre gastas todo lo que ganas, nunca vas a alcanzar la independencia financiera y siempre vas a ser prisionero de tu propio trabajo. Trabajar solo para pagar las cuentas es una prisión disfrazada. Utiliza tu trabajo para comprar activos en vez de bienes materiales. ¿Por qué tanta gente se somete a trabajar en algo que no le gusta?

¿Por qué tantas personas aceptan convivir con jefes abusivos, empresas explotadoras y compañeros desagradables? ¿Por qué tanta gente desperdicia los mejores años de su vida encerrada en una oficina y solo consigue jubilarse cuando ya no le queda mucha salud o energía para disfrutar de la vida? La respuesta es sencilla y todos la conocemos: para pagar las cuentas. Todos necesitamos dinero para alimentación, salud, vivienda. Eso es evidente e incuestionable.

Sin embargo, lo que no es tan evidente y merece ser discutido es lo siguiente: ¿qué tipo de cuentas vale la pena pagar? ¿Qué puede ser considerado una tontería que puedes dejar de comprar? ¿Puede ser que las decisiones que tomas hoy en día estén dentro de tu realidad financiera? ¿Vale la pena someterse a ciertos trabajos para pagar esas cuentas innecesarias? No tiene nada de malo querer comer mejor, tener acceso a servicios de alta calidad o vivir en una casa cómoda.



Solo tienes que considerar los pros y los contras del coste que todas esas cosas suponen en tu vida. La cosa empeora cuando empezamos a gastar dinero en cosas que no necesitamos. Ropa de marca, teléfonos de última generación, coches de lujo. Todo esto va drenando nuestras finanzas y haciéndonos caer en la trampa de tener que trabajar para pagar todo eso. Buscar la felicidad comprando bienes materiales nos coloca en un círculo vicioso.

Los bienes que has comprado no te hacen feliz, e incluso te pones más triste por agotar tus reservas financieras.Tenemos empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos.


La frase que se hizo famosa en El club de la lucha resume muy bien la trampa de andar ajustando nuestro patrón de vida a nuestras ganancias. Intentamos comprar nuestra felicidad adquiriendo bienes materiales. Sin embargo, esos bienes materiales nunca nos dan la felicidad duradera que esperamos.

Y comprar objetos caros agota nuestras reservas financieras, dejándonos expuestos a los peligros del desempleo o de una crisis económica. El consumismo acaba haciéndonos prisioneros de un círculo vicioso. Cambiamos una buena parte de nuestra vida trabajando y haciendo sacrificios personales por distracciones, por tonterías que no merecen todo el esfuerzo que hemos hecho. Ese estilo de vida que implica viajes caros, ropa a la moda, coches de lujo y casas gigantes no es una necesidad tuya. Es en gran parte una necesidad inventada por la publicidad, por las empresas que quieren hacer que consumas cada vez más.



La solución para librarse de esas falsas necesidades es tomar la decisión consciente de vivir por debajo de tus posibilidades. Vivir por debajo de tus posibilidades no es contentarse con la pobreza, sino enfocarse en lo que realmente importa. Vivir por debajo de tus necesidades no significa contentarse con una vida mediocre, de pobreza, de sacrificios. No es eso lo que defiende el movimiento FIRE para tu independencia financiera. La reflexión que puedes hacer es la siguiente: Si podías vivir con cierto patrón de vida cuando ganabas X, ¿por qué no continuar viviendo con ese patrón de vida ahora que ganas 2X?


En vez de gastar ese dinero extra en ropa, aparatos electrónicos y otras tonterías, ¿por qué no compras tu propia libertad? ¿Por qué en vez de comprar pasivos, cosas que te sacan dinero del bolsillo, no empiezas a comprar activos, cosas que te ponen dinero en el bolsillo? Vivir por debajo de tus posibilidades es exactamente lo contrario de contentarse con poco.


Es pensar en grande, es buscar un objetivo mayor: tener seguridad financiera para hacer lo que quieras de tu vida. Puedes dejar de trabajar hasta en cinco años si consigues vivir muy por debajo de tus posibilidades.

Mucha gente cree que la independencia financiera es algo imposible de alcanzar. Pero esa libertad solo es imposible para quien no se dedica a invertir en su propio futuro. La independencia financiera es cuando has ahorrado una cantidad de dinero que, si inviertes, va a generar pasivamente un rendimiento que te permita vivir de las rentas, sin TENER que trabajar. Gran parte de las personas que consiguen ser financieramente independientes siguen trabajando.


Pero esas personas financieramente libres solo trabajan en lo que de verdad les gusta.

Por eso acaban trabajando mucho mejor, ya que generalmente están haciendo algo significativo, algo de gran importancia personal. Y trabajando mejor consiguen ganar todavía más dinero. Voy a darte un ejemplo extremo para que lo entiendas: independientemente de cuánto ganes hoy, podrías jubilarte en tan solo cinco años si consiguieras vivir muy por debajo de tus posibilidades. Aplicando el Principio de Pareto, si consiguieras vivir con el veinte por ciento de tus ingresos y ahorrases el resto, en cinco años ya no necesitarías trabajar por obligación. A partir de entonces podrías trabajar solo en lo que te gusta.

No te encontrarías inseguro ante el desempleo o una crisis económica. No necesitarías depender de un trabajo que no te gusta solo para pagar las cuentas. Si quisieras, podrías tomarte un año sabático o no trabajar por dinero nunca más. ¿Cómo es eso posible? Digamos que hoy ganas mil euros y que consigues vivir con solo doscientos euros al mes.



Los ochocientos restantes los inviertes y consigues un rendimiento líquido muy modesto, de solo al 0,5 por ciento al mes. En cinco años, ese dinero que has acumulado ya produce pasivamente los doscientos euros que necesitas para vivir. Independientemente de lo que ganes, si eres capaz de vivir solo con el veinte por ciento de tus ingresos, puedes jubilarte en cinco años. Esto solo es un ejemplo. Por favor, no te quedes con los números, sino con la proporción.

En el movimiento FIRE, por ejemplo, la media es vivir con la mitad de lo que ganas, lo que te llevaría a la independencia financiera en veinte años, más o menos. Vivir por debajo de tus posibilidades no es disminuir tu patrón de vida.


El secreto está en aumentar tus ingresos y mantener tu patrón de vida actual. Es casi seguro que hoy no eres capaz de vivir solo con el veinte o el cincuenta por ciento de lo que ganas. Incluso si disminuyes tus gastos solo a lo esencial, incluso entonces para la mayoría de las personas es un objetivo inalcanzable.

Así que la solución no es que disminuyas tu patrón de vida. No tienes que dejar de tomarte ese cafecito, dejar de ir al cine o pasar diez años usando la misma ropa. Solo necesitas dejar lo superfluo y repensar tus hábitos de consumo. En vez de intentar vivir con un patrón de vida incómodo, debes centrarte en incrementar tus ingresos. Digamos que hoy tus gastos esenciales consumen casi todos tus ingresos.

Cuanto más aumenten tus ingresos, menor peso relativo tendrán esos gastos en tus ganancias. Si consiguieras ganar cinco veces más de lo que ganas hoy, tus gastos pasarían a representar el veinte por ciento.


Lo único que tienes que hacer es mantener tu patrón de vida mientras que tus ingresos aumentan. Ese dinero extra que recibes debes usarlo no para comprar un teléfono nuevo, sino para comprar tu propia libertad. Aunque no alcances tu independencia financiera en cinco años, lo importante es que entiendas cómo funciona.

El plazo puede ser de seis, nueve, diez, veinte años. Cuanto más consigas aumentar tus ingresos sin aumentar tu patrón de vida, antes tendrás la seguridad de poder dejar de trabajar por obligación. Y aunque no consigas una independencia financiera total para jubilarte antes de tiempo, seguro que vas a tener una reserva financiera para enfrentarte a situaciones de paro, crisis económicas o cualquier otro imprevisto que suceda en tu vida.


Es la típica situación en la que solo puedes ganar. Te libras del consumismo, pasas a valorar lo que realmente importa en la vida y además te da seguridad para hacer frente a las dificultades que puedan aparecer.

Ahora puedes estar pensando que todo eso tiene sentido, pero que es imposible aumentar tus ingresos. Tu profesión no paga bien, el mercado está en crisis, no eres lo suficientemente bueno. Todos esos pensamientos son fruto de una mentalidad que puedes cambiar. Puedes adquirir nuevos conocimientos, aprender nuevas habilidades y empezar a pensar y actuar como una persona rica. Son tabúes que puedes romper.

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